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Plasma rico en plaquetas

imagen de tuvo de ensayo que muestra la separacion de los diferentes eleemntos de la sangre: eritrocitos, glóbulos blancos y plaquetas

El plasma rico en plaquetas (PRP) es una innovadora terapia que utiliza tu propia sangre para regenerar tejidos, aliviar dolores y mejorar la apariencia de la piel de manera segura y natural.

A diferencia de otros tratamientos médicos corrientes no es un medicamento, no es sintetizado de productos naturales o artificiales, si no sencillamente consiste en «implantar» sus propias células (plaquetas) encargadas de la regeneración celular en el lugar adecuado y en una cantidad imposible de lograr por su cuerpo por sí solo.

Las plaquetas tienen la particularidad de concentrar en su interior unos gránulos (alfa), que contienen factores de crecimiento, como el factor de crecimiento epidérmico, vascular, entre otros, los cuales estimulan a los fibroblastos (células del tejido conectivo), a producir proteínas específicas de regeneración, como colágeno, fibras elásticas, reticulares, proteínas, etc., las que mantienen la integridad, hidratación, nutrición, de los órganos y tejidos.

Dado que el origen del plasma es autólogo, es decir, que se extrae de su propia sangre, quedan excluidos los riesgos de transmisión de enfermedades infecciosas o fenómenos de rechazo. Como no es una medicina, no interfiere con el tratamiento de otras dolencias y, por supuesto, no existe interacción medicamentosa. La técnica debe ser realizada por un médico entrenado.

En medicina estética se utiliza como técnica para el tratamiento de arrugas y flacidez.

En medicina antienvejecimiento, a medida que el organismo envejece, los tejidos comienzan a degenerar y enfermar, lo que se traduce en daño de su estructura física, apariencia y funcionamiento. Por lo tanto, su aplicación es para estimular los tejidos envejecidos.

En la medicina del dolor es aplicado en las articulaciones dolorosas y/o dañadas, ejemplo: cadera, rodilla, hombro, cuello y columna vertebral, tobillo y pie, afecciones de tendones y ligamentos, espolones calcáneos, hombros congelados, bursitis, roturas de tendones.

Se necesitan de tres a cuatro implantes en las articulaciones «grandes» como la rodilla y la cadera; en otras articulaciones de menor tamaño se necesitan menos implantes.

Se requiere dejar de tomar antiinflamatorios (NSAID’S) que interfieren con la capacidad del organismo de regenerar tejido, una vez que el PRP es colocado. Usted puede continuar con su vida normalmente, a medida que desaparezca el dolor, y se regenere el tejido afectado.